Campeonato del Mundo 2022 - ruta femenina: previa, recorrido y favoritas

El sábado 24 de septiembre se disputa la prueba en línea femenina en un recorrido selectivo de 164 kilómetros en Wollongong, con la ascensión al Monte Keira y los seis pasos por la cota del Monte Pleasant como puntos clave. Demi Vollering, Marianne Vos, Lotte Kopecky, Elisa Balsamo... ¿quién logrará hacerse con el maillot arcoíris?

La prueba en línea élite femenina comparte el mismo recorrido que la masculina. Unas características idénticas en cuanto a su itinerario, pero con una distancia 100 km inferior. En total, deben completar 164,3 kilómetros divididos en tres secciones: un tramo llano inicial de aproximación a Wollongong, una incursión montañosa buscando la ascensión al Monte Keira (7,5 km al 5,7%) y, por último, el circuito urbano con hasta seis pasos por la línea de meta y la exigente cota del Monte Pleasant (1,1 km al 8,6%). En definitiva, más de 2.400 metros de desnivel positivo acumulado y un terreno propicio para distintas alternativas. La carrera comenzará el sábado 24 de septiembre a las 4:25 y finalizará a las 9:00 (hora española).

Perfil y recorrido

El primer tramo desde la salida en Helensburgh serán cerca de 28 kilómetros llanos en paralelo a la costa del Océano Pacífico, marcados por los primeros movimientos buscando la fuga camino de Wollongong. Previsiblemente, las selecciones más potentes dejarán que se marche un grupo controlable, aunque no deberán jugar con fuego como ocurrió en los Juegos Olímpicos si quieren optar al maillot arcoíris. Una vez las ciclistas afronten el primer paso por la línea de meta, la carrera se adentra en el circuito de 34,2 kilómetros que tendrá el Monte Keira como principal protagonista. 

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Se trata de una ascensión en la que la frondosidad del bosque llega con relativa rapidez a pesar de su cercanía con el núcleo urbano. La subida presenta 7,5 kilómetros de longitud y una pendiente media que ronda el 6%, siendo el primer kilómetro el más exigente con rampas superiores al 10%. La parte final es algo más llevadera y, una vez coronado, se inicia un descenso rápido y técnico que podría adquirir una mayor importancia si ya se han producido los primeros ataques entre las ciclistas con un perfil más escalador. 

A diferencia de la prueba masculina, su emplazamiento a 120 kilómetros del final, y en un ciclismo femenino propenso a cabalgadas lejanas, incita a pensar en que la carrera se empiece a jugar antes del circuito final para complicar la situación a las velocistas. Un breve periodo de transición llana conduce a las ciclistas hacia las calles de Wollongong, donde deberán completar seis pasos por la cota que, previsiblemente, acabará definiendo gran parte de las opciones de conseguir el maillot arcoíris: el Monte Pleasant.

Circuito Monte Keira Circuito Wollongong
 

En general, el circuito urbano de 17,1 kilómetros, repleto de curvas de 90º y amplio, es muy similar al de la contrarreloj. Un recorrido sinuoso partido por el pequeño encadenado que forman el Monte Ousley (700 m al 6,7%) y el duro kilómetro sobre una carretera residencial camino del Monte Pleasant. Esta cota consta de 8,6% de pendiente media, aunque prácticamente en su totalidad las rampas se sitúan por encima del 12%, llegando a máximas del 14%. Tras coronarlo, restan diez kilómetros hasta la línea de meta situada cerca del fuerte militar de Flagstaff Hill, por lo que se trata del elemento decisivo para acabar de romper el pelotón, en caso de que llegue compacto a este punto.

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Favoritas

La selección dominadora y que, por ende, tendrá que asumir el mando de la carrera será la neerlandesa. Sin duda, se trata del bloque más potente, aunque en ocasiones esa conjunción de estrellas provoca que no haya una comunicación fluida ni una estrategia clara sobre la que versar el trabajo buscando el arcoíris. Aún así, cuentan con el potencial suficiente, con ciclistas como Demi Vollering, Marianne Vos, Ellen van Dijk, y la incógnita de Annemiek van Vleuten, para recuperar el trono que les arrebató Italia y Elisa Balsamo la pasada temporada. Además, la figura de la belga Lotte Kopecky aparece como un elemento a tener en cuenta por Países Bajos, pues se posiciona como una de las máximas aspirantes.

En un circuito de estas características, con subidas cortas pero tremendamente explosivas, la mejor situada dentro del equipo naranja es Demi Vollering. Se desenvuelve a la perfección en carreras del estilo de las Ardenas, ya que junto a su brillante capacidad en los esfuerzos cortos e intensos, la joven ciclista neerlandesa de 25 años también cuenta en su repertorio con una potente llegada al esprint en grupos reducidos. Esta circunstancia la colocan, posiblemente, como la baza más fiable para los Países Bajos. 

Sin embargo, la tres veces campeona del mundo en ruta —y subcampeona en seis ocasiones— Marianne Vos está viviendo una segunda juventud. Ya no cuenta con la explosividad que le permita superar con solvencia un encadenado de cotas, y este puede ser su hándicap en este mundial. Asun así, en una temporada selectiva en la que ha disputado pocas carreras pero a un nivel excelso, como el Tour de Francia o el Giro Donne, aunque, si consigue superar los momentos de dificultad será una de las máximas favoritas, pues continúa siendo una de las mejores velocistas del pelotón a pesar de su veteranía. 

La fea caída de Annemiek van Vleuten en la contrarreloj por equipos mixta puede no solo afectar a sus aspiraciones de conseguir el maillot arcoíris, pendiente de su recuperación tras ser examinada en el hospital de su codo derecho, sino también en el guion de carrera. Es la ciclista que tendría la capacidad de aprovechar el Monte Keira y plantearse un movimiento que descontrole la carrera a más de 100 kilómetros de meta, como en el pasado Tour de Francia o en el Mundial de Yorkshire de 2019, donde consiguió la victoria. Si finalmente no puede estar en la salida, se perdería su tremendo carácter combativo y uno de los alicientes principales de la carrera.

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En la ecuación, siendo una de las máximas favoritas, aparece Lotte Kopecky. A la ciclista belga le ha faltado un punto extra, quizá de dureza, para acabar de rematar en muchas ocasiones grandes esprints en el Giro, el Tour o Ride London. No consigue la victoria desde mayo, aunque el recorrido es predilecto para sus características. Tiene la capacidad de brillar en carreras exigentes, con cotas explosivas y de gran distancia, como demuestran sus victorias en la Strade Bianche y el Tour de Flandes este 2022. En una llegada masiva, además, se sitúa a la altura de las mejores velocistas, por lo que el Mundial, con ese punto de fatiga acumulado, le puede beneficiar. Además, cuenta con la selección belga a su entera disposición.

En defensa del título correrá una selección italiana que cuenta con dos opciones interesantes (Balsamo y Longo Borghini) para repetir el maillot arcoíris, además de un bloque capaz de discutirle el liderazgo a Países Bajos con ciclistas como Silvia Persico o Marta Bastianelli. Elisa Balsamo ha tenido un crecimiento exponencial desde su victoria en Flandes 2021, con triunfos en la Gante-Wevelgem, el Trofeo Alfredo Binda, y etapas en Giro y Vuelta. En una hipotética llegada al esprint, la italiana es una de las ciclistas más fuertes, pero el recorrido es más selectivo que la temporada pasada. 

En ese punto es donde aparece la figura de Elisa Longo Borghini. La veterana ciclista italiana tendrá libertad para moverse intentando romper el grupo mientras su compañera Balsamo permanece resguardada en el pelotón. Nunca ha tenido la capacidad de mejorar sus dos bronces cosechados en 2012 y 2020, pero el terreno de estos Mundiales podrían adaptarse a su siempre actitud ofensiva. Además, podría tener un papel clave debido a su compenetración con Balsamo, que la sitúan como una lanzadora excelente de cara a una llegada masiva. 

Las esperanzas locales de medalla  residen en Grace Brown. La australiana ha llegado en un buen estado de forma, como demuestra su plata en la prueba contrarreloj, pero necesitará atacar y evitar jugarse los metales al esprint. Una circunstancia extrapolable a ciclistas como Kasia Niewiadoma (Polonia), Juliette Labous (Francia), Mavi García (España),que necesitaría más dureza pero que forma un bloque interesante junto a Ane Santesteban y Sandra Alonso, Liane Lippert (Alemania) o Cecilie Uttrup Ludwig, de una selección danesa que también cuenta con las opciones de Emma Norsgaard.