Bici Lab Andorra, un museo de la bicicleta entre montañas

Abre en Andorra La Vella un centro museístico de 1.700 metros cuadrados dedicado a la historia de la bicicleta que expone gran parte de la colección privada de la familia Riberaygua, con más de trescientas bicicletas de todos los tiempos.

El pasado mes de octubre abrió sus puertas el Bici Lab Andorra (BLA), un nuevo espacio museístico y de interpretación de la historia de la bicicleta en Andorra La Vella, que se sitúa como un punto de encuentro clave para el fomento de la cultura ciclista en el sur de Europa. Se nutre de la colección privada de la familia Riberaygua, uno de esos tesoros ocultos que merecen descubiertos, con más de trescientas bicicletas, algunas de ellas de más de 200 años de antigüedad, y más de un centenar de carteles de marcas de componentes y constructores. 

En el BLA, un moderno espacio de 1.700 metros cuadrados situado en el centro de la capital andorrana, los visitantes tienen a su disposición gran parte de esa colección en la exposición permanente, que se completa con exposiciones temporales, como la titulada “La mujer y la bicicleta”, que es la que ha inaugurado esta pata temática del museo. De este modo, el Bici Lab Andorra se presenta como un espacio que refuerza el posicionamiento que está haciendo el principado como destinación turística ciclista, como territorio para los amantes del ciclismo de montaña y como base operaciones de mucho profesionales, que residen y entrenan en la zona.

Además, los visitantes también tienen a su disposición simuladores y una zona de realidad virtual que les permiten vivir la sensación de estar pedaleando por los valles y montañas del Principado, así como de estar en el Bike Park de Vallnord – Pal Arinsal, de la Massana.

A pesar de contar con bicicletas icónicas, el centro museístico también quiere proponer lineas de pensamiento alrededor de la bicicleta como vehículo de transporte y, por tanto, como herramienta para conectar gentes y territorio, un hecho especialmente trascendente en territorios transfrontereros como el andorrano. De hecho, la actual exposición temporal explica cómo el vehículo ha ayudado a las mujeres en su emancipación y ha contribuido a conseguir la luchar por la igualdad en la sociedad y en el deporte profesional.

Una cuestión de familia

Todo empezó en 1970, cuando Bonavetura Riberaygua compró una bicicleta Michaux, uno de los modelos construidos por Pierre Michaux, al que muchos atribuyen la invención de la bicicleta en el siglo XIX. Para entonces, este amante del motor ya era poseedor de una extensa colección de coches y motocicletas antiguas fruto de su enorme pasión por el mundo del motor. De hecho, Riberaygua fue el impulsor del Automòbil Club d'Andorra y en la década de los años sesenta y setenta llegó a competir en rallys, tanto a nivel local como internacional. Fue esa rica red de contactos que fue cultivando la que le abrió las puertas al mundo de la bicicleta y le permitió acceder a piezas únicas.


Así, a principios de la década de los años setenta, en esas ferias de vehículos antiguos, empezaron a aparecen velocípedos y modelos de bicis antiguas que llamaron la atención a Riberaygua. Algunas las adquiría allí mismo, en otros casos el proceso era farragoso y requería de paciencia, mucha paciencia: intercambio de cartas y fotos, llamadas y encuentros en algún lugar de la geografía europea para examinar el ejemplar y negociar el precio si la cosa se encarrilaba bien. Y luego, claro, una vez comprada, volver a Andorra con la bici en un remolque.

Él mismo se encargaba de la restauración de las piezas, pero también contaba con la ayuda de un dos artesanos franceses que, poco a poco, le permitieron tener un un fondo en buen estado, ordenado y catalogado. Posteriormente, el hijo de Riberaygua, Turi Riberaygua, siguió los pasos de su padre ampliando la colección. Asimismo, el hijo de este, Turi Riberaygua, la tercera generación, ha continuado con la pasión coleccionista hasta el presente, en los tiempo de internet y de las subastas online. 


Actualmente, el rastreo de bicis antiguas se ha modernizado y agilizado a través del mundo digital, lo que ha permitido a la familia seguir engrosando su patrimonio, aunque en los últimos años el interés general per el coleccionismo y la memorabilia del ciclismo ha disparado el precio de muchas bicicletas y objetos. Aún así, los Riberaygua  siguen asistiendo a ferias y recibiendo llamadas de su red de contactos. La colección sigue viva. 

Puedes consultar toda la información sobre Bici Lab Andorra en bicilabandorra.com.