Mar y montaña, maridaje de paisajes para probar el nuevo Free Aero RC de Castelli

A veces, no hacen falta grandes planes para lanzarse a la aventura, sino conectar con lo más esencial: el paisaje, tu cuerpo y tu propia intuición. Y también contar con buen material que nos lo ponga fácil. Probamos el nuevo culotte Free Aero RC de Castelli en una ruta entre Girona y la Costa Brava, de la montaña al mar.

A veces la aventura está allí donde menos la buscas. Lo mejor de todo es salir con un recorrido en tu móvil o en tu ciclocomputador ya planificado y decidir saltártelo en algunos puntos porque has ido descubriendo caminos no previstos en tu ruta. Es cuestión de tener siempre la mirada abierta. Y, como los arrebatos son incontrolables, siempre es mejor salir a rodar por un terreno que permita ese cambio de planes. Girona ofrece esa flexibilidad de rutas, pero también esa libertad mental que permite coquetear tanto con la montaña como con el mar y dejarse retar por la siempre imprevisible brisa de la Costa Brava.

Para este recorrido contamos con el ciclista y aventurero Antonio Ortiz —muy vinculado al mountain bike, varias veces Campeón de España de rally en los años noventa—, que ejerció de guía de excepción en un recorrido que, sobre todo, permitía disfrutar del cambio de paisajes y terrenos. A lomos de su BH Aerolight, con él nos conjuramos para probar el nuevo culotte Free Aero RC de Castelli, una de las novedades para esta temporada de verano 2022 de la marca italiana. Se trata de la última iteración de una de sus prendas más icónicas, vencedora del Tour de Francia, Giro d’Italia, La Vuelta y la Milán-Sanremo.

Quizás uno pensaría que la comunión de elementos bajo la etiqueta Aero no permitiría salirse del asfalto, pero ¿y si le damos un nuevo enfoque a esa aerodinámica asumida y nos lanzamos a la aventura? El lema de la nueva prenda de la marca italiana se basa en el concepto de la libertad. Así que lo decidimos poner a prueba. “¿Y por qué no?”, dice Antonio.

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Tras tomarnos el café de rigor en el casco viejo de Girona, nos lanzamos a encontrar la carretera comarcal GIV-6703 que conduce al primer reto del día: la subida a la montaña de Els Ángels, una de las cimas más concurridas cercanas a la ciudad de Girona. Sus 10 kilómetros de longitud a lo largo de una carretera serpenteante y sube y baja permiten recrearse en el paisaje frondoso de encinas y pinos.

Hay que hacer el ascenso con prudencia, ya que siempre queda una última cuesta a superar detrás de una curva cerrada antes de llegar a la cima. Antonio marcaba el ritmo sobre el asfalto, pero los numerosos ciclistas en bicicleta de montaña que de repente aparecían por los laterales de la carretera nos permitían ampliar la visión del terreno. Los bikers rodaban a nuestro paso unos minutos para volver a desaparecer en segundo entre los árboles cuando aparecía un nuevo sendero. 

Desde la carretera no es fácil verlos, pero a nuestro alrededor había decenas de pequeños caminos y senderos. Antonio decide probar uno que parece transitar en paralelo al asfalto y durante unos minutos vamos viendo su silueta rodar a través de los árboles y las ramas. "Esto es lo mejor, saltar de una superficie a otra, sin etiquetas", comenta nuestro guía. 

En la cima, tras superar un recorrido algo ratonero, ideal para curvear con alegría (eso sí, teniendo con cuidado con los coches), hay un santuario que da nombre a la montaña, y una cafetería y un restaurante con una gran terraza con fantásticas vistas. Desde allí se vislumbran los Pirineos, la zona volcánica de la comarca de la Garrotxa y hasta el mar Mediterráneo, con la silueta de las Islas Medes, nuestro próximo destino.

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Después de casi 30 kilómetros, es buen momento para hacer un primer balance del culotte. Antonio comenta que es cómodo y flexible. Siempre hay un elemento de imprevisibilidad cuando uno estrena una prenda, pero no es el caso. Añade que una textura muy orgánica y agradable que hace que te olvides de la lycra tradicional, con distintos niveles de transpiración en función de la parte del cuerpo. Antonio destaca en ese sentido la pieza de la entrepierna, cómoda y flexible a más no poder, que cubre parte de los muslos internos y la parte trasera. Casi como una segunda piel.

Una vez superado el descenso de Els Àngels, llegamos a la localidad de Madremanya, que significa un cambio de paisaje que, sin duda, augura que nos dirigimos hacia el mar. Ante nuestro van apareciendo grandes prados de cereales —muchos repletos de amapolas y otras flores primaverales— y llanuras que nos conducen a la zona de los arrozales de Pals, en la desembocadura del río Ter, a través de pequeñas poblaciones de la comarca del Baix Empordà. Se trata de un terreno fértil y húmedo, lleno de ciénagas, que permiten que allí se cultive un tipo de arroz muy característico y único: el arroz de Pals. El clima particular del Empordà, con veranos menos calurosos que otras zonas arroceras, es el principal responsable de la altísima calidad de este arroz que los agricultores llevan cultivando allí desde el siglo XV.

Nos dirigimos a Púbol y, desde allí, a Parlavà, donde tomamos un desvío que nos conducirá por caminos agrícolas hasta Ullastret, rodeados de campos de maíz y girasoles. Es habitual encontrarse con algún tractor en el camino en las entrañas de estas tierras, así como pequeños grupos de árboles que proporcionan segundos de sombra en esta zona tan descubierta. Llegamos a Pals después de haber recorrido unos 50 kilómetros y paramos a repostar en Gravapals, una cafetería de especialidad y restaurante con una amplia terraza y mucho espacio para aparcar las bicis de forma segura. Cafés y algo de comer que nos dan energía para los siguientes kilómetros que nos permitirán adentrarnos en el Parque Natural de Montgrí y las Islas Medes.

Estamos a casi nivel del mar. La presencia del Mediterráneo se percibe de lleno en el ambiente y la brisa y los aromas marítimos nos llegan a bocanadas. Un contraste con los bosques y el olor a pino que nos abrazaban cerca de las carreteras de Girona hace apenas 20 km.

El track marca la ruta, pero aquí el espíritu puede volver a volar libre y Antonio lidera de nuevo el cambio de planes entrando y saliendo de la pista asfaltada central. ¿Vamos hasta allí a ver lo que hay? ¡Venga! La zona de los arrozales de Pals forma parte de una reserva natural y la sensación de estar rodeado de un ecosistema vivo es magnífica. De hecho, es uno de los grandes placeres que puede ofrecer el ciclismo, formar parte del paisaje y sentirte libre y ligero dentro de él. Entre las pistas descubrimos el aeródromo de Pals, un pequeño enclave de avionetas y ultraligeros. A estas alturas, la bici ha cogido algo de polvo y barro, pero da igual.

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Llegamos a Gualta para volver de nuevo por carreteritas comarcales hasta Parlavà, que nos indica el camino de retorno a Girona: esta vez, sin embargo, rodearemos la montaña de Els Àngels por el norte por Flaçà, Bordills y Sant Julià de Ramis para volver a la capital con 100 km en las piernas y la sensación de que el camino siempre lo marcamos nosotros y de que tenemos la potestad de improvisar y aventurarnos siempre que el cuerpo nos lo pida, hasta cambiarle el significado del material con el que hemos rodado. Aero y aventura empiezan por A. 


En lo esencial está la libertad: Free Aero RC

El Free Aero RC es el modelo de más alto rango de Castelli, fruto de un proceso de investigación que ha durado quince años en los que la marca italiana ha ido implementando esta pieza destinada a las exigencias de la competición. Para ello han contado con la enorme experiencia con equipos WorldTour como el Ineos Grenadiers y el Quick-Step Alpha Vinyl Team y el feedback necesario para el máximo rendimiento. 

Disponible tanto para hombre como para mujer (Free Aero RC W), destaca su diseño limpio y nítido. Y por el color negro. Su estética elegante y tan aparentemente simple, de algún modo transmite confianza con la tecnología téxtil usada, y como usuario uno tiene la sensación de que no hay trampa ni cartón.

De hecho, Castelli lo explica así: “El concepto es bastante sencillo: empezar con la mejor badana que sepamos hacer, rodearla de un short con buena compresión muscular, y luego eliminar todo lo demás que no sea absolutamente necesario”. Y puestos a eliminar, casi no hay costuras. Castelli ha reducido el número de piezas ensambladas de 10 a 5 en esta última iteración para conseguir ese culotte tan esencial. En la misma linea, los tirantes son una trama de tejido elástico que permite sujeción de la forma más ligera posible. Eso sí, han añadido un bolsillo trasero muy útil para guardar barritas, geles, llaves u objetos pequeños (como el transmisor de radio en el caso de los ciclistas profesionales).

 

¿Sensaciones? El Free Aero aporta una compresión muscular extra con tejido de patente propia (con solo un 32% de lycra) sin añadir impermeabilidad. La sensación de que se adapta como un guante al cuerpo se completa con la ausencia de banda elástica o de silicona en la parte final de la pernera para que el culotte no se suba. Un detalle que seguramente va a permitir que sea una pieza de más durabilidad en el tiempo y aguante muchos lavados. Para lograrlo, Castelli necesitó hasta 28 prototipos para lograr las mismas prestaciones eliminando estos elementos, ahora accesorios.

También fruto de una larga cadena de prueba y error es la badana con tecnología Progetto X² Air, con una espuma interna de dos densidades y almohadillas de gel, que permiten una buena transpiración, amortiguación y cuidado de la piel de la entrepierna. El modelo para mujer, cuenta con una badana especial Progetto X2 Air Donna, algo más ancha y especialmente pensada para adaptarse a la anatomía femenina. En ambos casos, contar con una badana de grandes prestaciones aporta aun más confianza en tiradas largas sobre la bici y para afrontar los imprevistos de la ruta, ya sean buscados o no. 

Más información en Castelli-Cycling.com